Cuando salgo a competir o estoy en ambientes sociales, entablo conversaciones sobre lo que más gusta, la bicicleta.
Entre esas charlas, sale muchas veces preguntas como: ¿puedo mejorar en un mes?, tengo una carrera en dos semanas, ¿podemos entrenar para eso?, o afirmaciones como que entrenar más es la solución a cuando me va mal, o más duro, o las dos. O que si tengo un entrenador, sí o sí debo ganar o él me va a poner a ‘andar’ rápidamente.
Me quedo pensando un poco tratando de elaborar mis respuestas y tratando de darle forma a lo que probablemente las personas no quieren oír.
Acá algunas de mis respuestas sobre lo que puede constituir un Entrenamiento:
1. No hay método mágico
En realidad no hay ningún entrenamiento que te permita ganar nivel en un dos por tres. Todo requiere de un proceso que dura meses y hasta años.
Se suele entrenar muy fuerte, siempre querer ir rápido, y éste es uno de los caminos hacia el estancamiento.
Que si las series cortas, o el entrenamiento entre umbrales, o que si todos los días le doy duro, mejoraré.
Cada vez me doy cuenta de que para mejorar, hay que primero aprender a ir despacio, contar con algún día o dos de entrenamientos más específicos y seguro, dará un mejor efecto.
2. No hay planes modelo exitosos
En Internet salen los mejores planes para mejorar subiendo, para bajar de peso, para rodar más rápido. Todo eso, son puras recetas de cocina. Tú la puedes seguir con otro compañero y a los dos les saldrá distinto.
Los Planes de entrenamiento deben partir de varios principios entre ellos la individualidad.
Identificar las debilidades del atleta y luego crear la mejor estrategia para avanzar.
3. La prisa siempre hará que llegues igualmente tarde
Hay afán por querer algo rápidamente, por anhelar esa meta. No es posible hacerlo si no concentras las energías en el día a día. Una de las funciones de los entrenadores es intentar dar a la dosis mínima que permita mejorar constantemente a un atleta.
Si me es mejor hacer dos horas que tres, o 2 intervalos que tres, ¿porqué siempre querer lo que más?
Es como la comida, no se trata de comer mucho, si no de comer bien.
4. Largo plazo
Es lo que quizá sea el mayor problema. Poder entender que en ocasiones para mejorar tu condición física necesitas hacer lo mismo, muchísimas veces.
5. compromiso
Esta virtud actúa de forma intermitente en todo lo que hacemos. El compromiso muchas veces se malentiende con la motivación. Si no tengo motivación, no salgo, si estoy muy motivado, entreno más.
La motivación no es la que nos hace salir, es el compromiso, así esa motivación esté baja, porque debemos entenderla como algo que fluctúa con base en diferentes situaciones de nuestra vida.
Espero pongas en perspectiva todo esto que cuento y si tienes algún punto para discutirlo, estaré abierto a cualquier opinión.
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